Bombas efervescentes para pies cansados

Después de un día caminando o pasando muchas horas de pie, un baño de pies relajante puede convertirse en un pequeño ritual de bienestar. Descubre como realizar unas bombas efervescentes para calmar la pesadez.

Bombas efervescentes para pies cansados

Ingredientes para 4 bombas efervescentes

  • 100 g de bicarbonato de sodio.

  • 50 g de ácido cítrico.

  • 20 g de sales de Epsom.

  • 8 g de caolín o arcilla blanca de calidad cosmética.

  • 2 g de caléndula seca finamente pulverizada.

  • 3 g de aceite de coco

  • 5 g de polisorbato 80

  • 0,5 g de aceite esenciale de lavanda y menta (a partes iguales, o en las proporciones que tú deseas)

  • Una pequeña cantidad de hamamelis sin alcohol, en pulverizador (sino tienes, puedes hacer una infusión de té verde o manzanilla).

     

Cómo preparar las bombas efervescentes

  1. Mezcla el bicarbonato, el ácido cítrico, las sales de Epsom, la avena, el caolín y la caléndula pulverizada en un recipiente completamente seco.

  2. En otro recipiente, combina el aceite vegetal con el polisorbato 80 y, si los utilizas, los aceites esenciales previamente pesados y diluído en el caso del aceite de coco.

  3. Incorpora la mezcla líquida a los ingredientes secos poco a poco, removiendo continuamente.

  4. Pulveriza una cantidad mínima de hamamelis sin alcohol con excesiva precaución. No añadas demasiado, porque podría comenzar la reacción efervescente y echarse a perder todo. Un puf y remueve. Así hasta que la mezccla quede tipo arena mojada pero sin estar mojada, tan solo debe adquirir forma en la mano cuando la aprietas (como la arena mojada).

  5. Rellena los moldes de silicona, presionando bien la mezcla, y deja secar entre 24 y 48 horas, o hasta que las bombas estén completamente duras.

  6. Desmolda y guarda en un recipiente hermético, protegido de la humedad.

 

Cómo utilizarlas para aliviar la sensación de pies cansados

Llena un barreño con agua templada, añade una bomba y espera a que se disuelva. Introduce los pies durante unos 10-15 minutos, siempre que no tengas contraindicaciones para los baños de pies. Después, sécalos cuidadosamente y aplica una crema hidratante si lo deseas.

El agua templada y el descanso pueden resultar reconfortantes después de una jornada agotadora. Si notas pesadez, también puedes descansar con las piernas elevadas durante unos minutos.

Si terminas dándote agua fría, mejor que mejor.

Precauciones

  • No deben utilizarse como tratamiento para las varices, la hinchazón persistente o las enfermedades vasculares.
  • No utilices agua caliente si tienes sensibilidad reducida, neuropatía o problemas vasculares sin consultar previamente con un profesional sanitario.
  • Evita estos baños sobre heridas o piel irritada.

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