20 trucos caseros que parecen una tontería hasta que los pruebas

Hay trucos caseros que, cuando los ves por primera vez, piensas: “Esto no puede funcionar ni de casualidad”. Y luego lo pruebas. Y funciona. No siempre estamos hablando de grandes descubrimientos ni de inventos dignos de la NASA. A veces se trata simplemente de poner una cosa en el sitio adecuado, reutilizar algo que normalmente tiraríamos a la basura o utilizar un objeto cotidiano de una manera que jamás se nos había ocurrido.

Y sí, algunos son tan absurdos que dan ganas de probarlos solo para comprobar si realmente sirven.

20 trucos caseros que parecen una tontería hasta que los pruebas

 

1. El truco de la cuchara para evitar que la pasta se desborde

¿Tu olla empieza a echar espuma justo cuando te has alejado cinco segundos?

Una cuchara de madera colocada horizontalmente sobre la parte superior de la olla puede ayudar a romper las burbujas y retrasar el desbordamiento.

No significa que puedas abandonar la cocina y marcharte a hacer la compra mientras cueces los macarrones, pero puede darte esos segundos de margen que evitan que la vitrocerámica termine convertida en una piscina de almidón.

 


2. Una goma elástica para que una puerta no se cierre

Este truco es ridículamente sencillo.

Coloca una goma elástica alrededor de los dos pomos de una puerta, haciendo que pase por encima del pestillo.

La goma mantiene el pestillo retraído y puede evitar que la puerta se cierre completamente.

Muy práctico cuando estás entrando y saliendo constantemente de una habitación y no quieres estar abriendo la puerta cada treinta segundos.


3. Un rollo de papel higiénico para guardar papel de regalo

Aquí empieza el reciclaje creativo.

Cuando termines un rollo de papel higiénico, no lo tires.

Puedes cortarlo longitudinalmente y utilizarlo para sujetar los rollos de papel de regalo.

Así evitas que el papel se desenrolle y termine con ese aspecto de acordeón triste que tienen todos los rollos guardados en un armario.


4. Una pinza de la ropa para sujetar el clavo

¿Necesitas clavar un clavo pero tus dedos tienen la mala costumbre de querer seguir existiendo?

Sujeta el clavo con una pinza de la ropa.

Coloca la pinza cerca de la cabeza del clavo y úsala como una pequeña extensión de tus dedos.

Así puedes sujetarlo mientras das los primeros golpes con el martillo sin poner los dedos directamente en la trayectoria.

Mucho más sensato que comprobar si el martillo realmente duele.


5. Papel de aluminio para afilar las tijeras

Cuando unas tijeras empiezan a cortar peor, existe un truco muy sencillo que puede ayudar a mejorar ligeramente el filo: doblar varias capas de papel de aluminio y realizar varios cortes sobre ellas.

No convierte unas tijeras destrozadas en unas tijeras profesionales, pero puede ser útil para mejorar el corte de unas tijeras que simplemente están empezando a perder filo.

Y cuesta prácticamente cero euros.


6. Una pinza para mantener juntos los cables

Los cables tienen una habilidad extraordinaria para convertirse en una especie de nido de serpientes.

Una solución sencilla es utilizar pinzas de la ropa para agruparlos.

Puedes sujetar juntos los cables que corresponden al mismo aparato o incluso etiquetar la pinza.

Así, cuando necesites encontrar un cable concreto, no tendrás que sacar del cajón todo el ecosistema tecnológico de la casa.


7. Una goma para evitar que la cuchara se caiga dentro de la olla

Este truco es tan simple que da rabia no haberlo pensado antes.

Coloca una goma elástica alrededor del mango de la cuchara de cocina, cerca del extremo que queda fuera de la olla.

La goma hará de pequeño tope y ayudará a evitar que la cuchara resbale completamente hacia dentro.

Porque recuperar una cuchara del fondo de una olla hirviendo mientras intentas no quemarte es una actividad que nadie necesita en su vida.

Reconozco que esto, fue todo un descubrimiento por sencillo y absurdo que sea…


 

8. Una bolsa de plástico para proteger la brocha

Si estás pintando y necesitas parar durante un rato, no hace falta lavar inmediatamente la brocha si vas a continuar poco después.

Puedes envolverla cuidadosamente en una bolsa de plástico para evitar que la pintura se seque rápidamente.

Cuando vuelvas al trabajo, tendrás la brocha lista para continuar.

Eso sí: para pausas largas, sigue las indicaciones del producto y limpia correctamente las herramientas.


 

9. Una goma elástica para abrir un tarro rebelde

Ese tarro que parece haber sido cerrado por Thor.

Pero antes de pedir ayuda a toda la familia, prueba con una goma.

Colócala alrededor de la tapa.

La goma aumenta el agarre de la mano y puede facilitar mucho el giro.

Si sigue sin abrirse, puedes pedir ayuda al universo.

 


10. Una pinza para sujetar el extremo de la cinta adhesiva

¿Quién ha utilizado cinta adhesiva y después ha perdido completamente el extremo?

Todos.

Cuando termines de utilizarla, pega el extremo sobre una pinza de la ropa.

Así tendrás una pequeña pestaña que podrás localizar fácilmente la próxima vez.

Adiós a los diez minutos buscando el principio de la cinta con la uña.

También puedes pegar el extremo de la cinta en una mesa o en el marco de una puerta, como hago yo.


11. Bicarbonato para ayudar con los malos olores del frigorífico

Un recipiente abierto con bicarbonato puede ayudar a absorber ciertos olores del frigorífico.

Pon una pequeña cantidad en un recipiente y colócalo en una zona estable del frigorífico.

No hará milagros si dentro tienes un táper olvidado desde la época de los dinosaurios, pero puede ayudar a controlar olores cotidianos.

Y recuerda cambiarlo periódicamente.

Funcionar, funciona al 100%. Te lo aseguro.


12. Un calcetín viejo para limpiar las persianas

Antes de tirar ese calcetín que ha perdido a su pareja en misteriosas circunstancias, dale una segunda vida.

Introduce la mano dentro y úsalo como guante para limpiar superficies.

Es especialmente práctico para persianas y zonas donde necesitas pasar la mano entre espacios estrechos.

Cuando termines, a la lavadora.

El calcetín que perdió su pareja acaba encontrando una nueva misión.


13. Una funda de almohada para limpiar un ventilador de techo

Este truco es especialmente bueno porque evita que toda la suciedad termine cayendo sobre ti.

Introduce una pala del ventilador dentro de una funda de almohada vieja.

Rodea la pala con la tela y tira suavemente hacia fuera.

El polvo quedará dentro de la funda en lugar de caer directamente sobre el suelo.

Después solo tienes que sacudirla y lavarla.

Mucho mejor que terminar pareciendo una croqueta empanada de polvo.


16. Un cubito de hielo para quitar un chicle de la ropa

¿Chicle pegado a la ropa?

No tires de él como si estuvieras intentando arrancar una muela.

Aplica hielo sobre el chicle para endurecerlo.

Una vez esté más rígido, puede resultar más sencillo retirarlo cuidadosamente.

Después trata la mancha que quede según el tipo de tejido.

Pero sinceramente si no quieres complicarte la vida, congela la prenda y terminas antes. En serio…


 

17. Papel de periódico para ayudar a secar zapatos húmedos

Si tus zapatos se han mojado, puedes introducir papel de periódico o papel absorbente para ayudar a absorber parte de la humedad.

Cámbialo cuando esté húmedo.

Evita colocar los zapatos directamente sobre una fuente de calor intensa, ya que algunos materiales pueden deformarse o deteriorarse.

El objetivo es secarlos poco a poco, no convertirlos en tostadas.


18. Una goma para evitar que las perchas resbalen

Si las prendas se caen constantemente de las perchas, puedes colocar pequeñas gomas elásticas en los extremos.

La goma crea más fricción y puede ayudar a mantener las prendas en su sitio.

Especialmente útil con camisetas de tirantes, vestidos y prendas de tejidos resbaladizos.


 

 

 

 

19. Una bola de papel de aluminio para ayudar a reducir la electricidad estática de la ropa

Una bola de papel de aluminio puede utilizarse en la secadora como alternativa casera para ayudar a reducir la electricidad estática.

Debe estar bien compactada, sin bordes afilados ni partes sueltas.

No sustituye necesariamente a todos los productos específicos, pero es un truco curioso que mucha gente utiliza.

Y sí, básicamente estás metiendo una bola de aluminio en la secadora y esperando que funcione.

A veces la vida doméstica tiene estas cosas.


20. El truco más importante: hacer una foto antes de desmontar algo

Antes de desmontar un aparato, mueble, cableado o cualquier objeto que después tengas que volver a montar:

Hazle una foto.

Una foto general.

Otra de cerca.

Y, si hace falta, varias desde distintos ángulos.

Porque cuando tienes 14 tornillos delante y solo recuerdas vagamente que “uno de estos iba por ahí”, ya es demasiado tarde.

Este truco parece una tontería.

Hasta que te salva la vida.

 

Y dime ¿Cuál de estos trucos vas a probar primero?

 

 

 


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