¿No puedo o no quiero?


No puedo o no quiero. Son dos conceptos muy diferentes y muchas veces  mal utilizados. El ser humano ya tiene una tendencia innata a  ver las cosas del peor modo posible. Cae en el error recurrente de dar cosas por sentado sin ni siquiera haber llevado a cabo un mísero intento de nada…

Esto pasa con todo…incluso con el famoso “me gusta /no me gusta”…vemos algo que no entra por el ojo y ya concluimos que no nos gusta ” ¿Lo has probado? No, pero no me gusta”  …no hace falta decir nada más.

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Somos todo un mundo de complejidad!!!

Pero es una complejidad elegida. No nos equivoquemos.

Es posible que penséis que desvarío…pero todo esto surge de algunos comentarios que me hacen o que leo. No prentendo que todos pensemos del igual modo porque sería demasiado aburrido para todos 🙂 ….pero si pretendo que nos demos la oportunidad a “poder”. Y para poder hay que querer…pero querer con ganas , con corazón y de la mano de personas que nos quieren, familia o amigos…

Hablo de quienes están pasando una mala época…problemas personales…una enfermedad…y  esa luz del final del túnel, no resulta  igual de brillante para todos. A mi me dicen que soy una persona fuerte y que tengo mucha personalidad para llevar a cabo todo….pero no es así. Yo también he dudado de mis posibilidades, y yo también he creído que no podía.

He creído eso hasta que quise poder.

“Error humano de los más peligrosos es olvidar aquello que se quiere lograr”

Querer conformarse con una situación que por suerte, en la mayoría de casos…puede cambiar es trágico. No nos gusta escuchar a los médicos decir que  uno de nuestros problemas es psicológico…pero siento decir, que tienen mucha razón. No quiero decir con esto que estemos locos, depresivos o ansiosos….quiero decir que, nos “bloqueamos” y nos implantamos límites que ni siquiera existen.  Desarrollamos tolerancias extremas al dolor…y ni siquiera somos capaces de   intentar seguir un simple consejo de dar un  paseo por un parque porque creemos que no podemos.

Como estoy así de profunda y reflexiva…os he traído un cuento que he leído muchas,muchas,muchas veces….y me gustaría que dedicarais  un par de minutos para leerlo, es cortito   🙂

Adalina, el hada sin alas

Adalina no era un hada normal. Nadie sabía por qué, pero no tenía alas. Y eso que era la princesa, hija de la Gran Reina de las Hadas. Como era tan pequeña como una flor, todo eran problemas y dificultades. No sólo no podía volar, sino que apenas tenía poderes mágicos, pues la magia de las hadas se esconde en sus delicadas alas de cristal. Así que desde muy pequeña dependió de la ayuda de los demás para muchísimas cosas. Adalina creció dando las gracias, sonriendo y haciendo amigos, de forma que todos los animalillos del bosque estaban encantados de ayudarla.

Pero cuando cumplió la edad en que debía convertirse en reina, muchas hadas dudaron que pudiera ser una buena reina con tal discapacidad. Tanto protestaron y discutieron, que Adalina tuvo que aceptar someterse a una prueba en la que tendría que demostrar a todos las maravillas que podía hacer.

cartoon-1751139_640La pequeña hada se entristeció muchísimo. ¿Qué podría hacer, si apenas era mágica y ni siquiera podía llegar muy lejos con sus cortas piernitas? Pero mientras Adalina trataba de imaginar algo que pudiera sorprender al resto de las hadas, sentada sobre una piedra junto al río, la noticia se extendió entre sus amigos los animales del bosque. Y al poco, cientos de animalillos estaban junto a ella, dispuestos a ayudarla en lo que necesitara.

– Muchas gracias, amiguitos. Me siento mucho mejor con todos vosotros a mi lado- dijo con la más dulce de sus sonrisas- pero no sé si podréis ayudarme.
– ¡Claro que sí! – respondió la ardilla- Dinos, ¿qué harías para sorprender a esas hadas tontorronas?
– Ufff…. si pudiera, me encantaría atrapar el primer rayo de sol, antes de que tocara la tierra, y guardarlo en una gota de rocío, para que cuando hiciera falta, sirviera de linterna a todos los habitantes del bosque. O… también me encantaría pintar en el cielo un arco iris durante la noche, bajo la pálida luz de la luna, para que los seres nocturnos pudieran contemplar su belleza… Pero como no tengo magia ni alas donde guardarla…
– ¡Pues la tendrás guardada en otro sitio! ¡Mira! -gritó ilusionada una vieja tortuga que volaba por los aires dejando un rastro de color verde a su paso.

Era verdad. Al hablar Adalina de sus deseos más profundos, una ola de magia había invadido a sus amiguitos, que salieron volando por los aires para crear el mágico arco iris, y para atrapar no uno, sino cientos de rayos de sol en finas gotas de agua que llenaron el cielo de diminutas y brillantes lamparitas. Durante todo el día y la noche pudieron verse en el cielo ardillas, ratones, ranas, pájaros y pececillos, llenándolo todo de luz y color, en un espectáculo jamás visto que hizo las delicias de todos los habitantes del bosque.

Adalina fue aclamada como Reina de las Hadas, a pesar de que ni siquiera ella sabía aún de dónde había surgido una magia tan poderosa. Y no fue hasta algún tiempo después que la joven reina comprendió que ella misma era la primera de las Grandes Hadas, aquellas cuya magia no estaba guardada en sí mismas, sino entre todos sus verdaderos amigos.


Creer en vosotr@s….solo así, podréis!!

Feliz día 🙂

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