Perdón= ¿humillación?

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Siempre que escribo trae consigo un sentimiento . A veces lo hago por impotencia, otras por motivación y otras tantas como una reflexión muy muy meditada…

Hoy voy a escribir desde la compasión ( aunque pueda dar la impresión en algún punto de que estoy cabreada y encendida como una traca en plena mascletá :D ) . No es más que impotencia por no poder hacer nada viendo como muchas cosas se desmoronan y creo que es porque me importa más de lo que reconozco aunque muchos de mis problemas actuales irradien de ahí mismo y me llene de ira temporal.

A veces las personas nos sumimos en un auto caos…y creo que es algo general que hace el ser un humano ya de por si, y además nos afecta a muchos niveles:

Físico, emocional, conductual, espiritual,social… hay personas que saben afrontar , otras que tan solo entierran la cabeza para no ver y otras muchas que se evaden de los problemas generándose aún más creando de un grano de arena, una montaña.

Y es que la realidad a veces duele demasiado ¿verdad? reconocer que nos equivocamos es una labor que puede ser francamente difícil en un mundo lleno de “apariencias” que obligan a mantener un estatus o posición. Quizás miedo a reconocer un fracaso, que en realidad no es. Los humanos crecemos y aprendemos en base a eso, experiencias. Tan solo es un reflejo interior de querer avanzar y rectificar para ser mejores. Pero el ego a veces impide ver que hay al otro lado de éste muro dorado, tan perfecto e impoluto que las personas nos construimos a veces.

Pedir perdón no es sinónimo de humillación, aunque éste llegue tarde. Una persona madura, comprende y perdona.   Es mucho peor llegar a una edad y echar la vista atrás y darte cuenta, que hubo muchas oportunidades para descolgar un teléfono y decir : “Siento lo que dije” , “Discúlpame, mi trato contigo fue injusto”  o simplemente  “Lo siento”. Sin explicaciones…a veces no hacen falta.

A nivel personal creo que todos podemos ser siempre mejor personas, con pequeños actos que para otros pueden significar un mundo y una satisfacción personal para nosotros mismos. Ponernos un poquito más en la piel ajena…y sentirlo. Es un ejercicio que deberíamos practicar a menudo para entender mucho mejor a los que tenemos alrededor, sobre todo a las personas más difíciles. Y es algo que hice hace unos días…..tan solo para intentar llegar a comprender ciertas decisiones,situaciones,actos,palabras….que pueden llegar a llevar a una persona hasta el punto de “no retorno” y convertirse en algo muy muy feo….

Escuchar menos a los demás y con mucha más atención a uno mismo…..

Y es que …cuando las cosas se ponen difíciles  ¿cuántas veces no nos hemos perdido en un limbo sin sentido? No podemos pensar ni siquiera respirar….¡¡Pues muchas veces!!…el problema comienza con las decisiones que llevamos a cabo, si bien a veces son nuestras propias  otras tantas son orientadas por consejos de otras personas , a veces para bien y a veces para beneficio ajeno. El peligro viene cuando lo que escuchamos es precisamente lo que queremos oir y justificamos todo lo que “supuestamente” hacemos mal. Eso se convierte en un aliado al que recurrir cuando las cosas se salen de tiesto, por lo que el resultado es un crecimiento del ego completamente desestructurado y sin fundamento. Puede sonar muy rebuscado pero no…es sencillo.

Si juntamos el miedo a la realidad y un mal asesor, como resultado tan solo obtendremos a una persona inestable incapaz de reconocer que se equivoca, por lo que el perdón no tiene cabida en su vida.

Yo hoy he decidido perdonar el daño que me hicieron y me siguen haciendo…e incluso cuando ni siquiera… vale la pena.

Que tengáis una feliz noche  :D

 

 

 

 

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